María Luisa- de conocer. ar, y ahora gotan por tomasuncafe...05/01/2009

Siempre habíamos hablado de ella, mientras Ale fue su pareja,
recuerdo que le encantaba despertar en su departamento,
desde allí me llamaba he íbamos al trabajo juntos
el me contaba que Isa,
así le decía preparaba unos desayunos grandiosos,
nunca estuvo claro que paso entre ellos , pero al fin se separaron,
fue una lastima ya que solíamos los cuatro tener buenas salidas,
hasta llegamos a irnos de vacaciones
y algunos fines de semana,
ellas Isa y mi pareja tenían buen dialogo,
luego de la separación supimos poco de Isa.
Una noche luego de cenar,
era jueves vagando sin rumbo ya que estaba solo y separándome,
en un bolichito de Palermo
me encontré con ella que estaba tomando algo con una pareja de amigos,
la charla se hizo amena,
tomamos bastante y fuimos quedando solos era la hora de cerrar
y nosotros ahí,
hablábamos a borbotones con la locuacidad de los eternos conocidos,
y verborragia alcohólica,
llego el momento de partir y la acompañe hasta su casa,
OK si subí, olvide los lazos tal vez el alcohol la soledad en compañía,
bien no seria muy perspicaz imaginar que terminamos acostados,
una relación normal como de viejos amantes,
pero algo incomoda a medida que bajaba el nivel de alcohol
y crecía el cansancio, me quede,
todo había sido convencional y culpógeno, me costo dormir ,
ella rápidamente entro en un profundo sueño emitiendo sonidos ininteligibles,
al cabo de una hora mas o menos según calculo me dormí,
con sobresaltos llego la mañana fui al baño,
y decidí volver a la cama estaba muy cansado para otra cosa,
entre en un profundo sueño, recuperando el tiempo perdido,
creo recordar mis sueños,
estaban Ale y mi ex vestidos de policías en la playa
y luego nada, creía haber dormido por mas de mil horas,
de repente comencé a soñar nuevamente,
sudaba ,me quería zafar, sentía mucho calor,
había en mi sueño un sonido extraño de palomas,
todo iba creciendo, hasta que al abrir los ojos,
entonces comprendí los grandiosos desayunos de Isa,
que exprimió hasta mi ultima gota, constante prolija,
haciéndome sentir que estaba entregando mi vida en ese instante;
nunca entendí por que se separaron,
yo de tanto en tanto sigo acudiendo a sus desayunos.